¿El fin de la palabra “pódcast”?

¿Se va a acabar la palabra “pódcast”? 



Por qué el audio manda cuando estás haciendo otra cosa

Por: Félix Riaño
Autor del libro “Todo sobre pódcast”

Mientras el video pelea por atención, el pódcast gana cuando tus ojos están ocupados.
La palabra puede cambiar, pero el hábito de escuchar sigue siendo uno de los más poderosos del ecosistema digital.

Vas en el bus, estás lavando platos, sales a caminar, haces mercado. Tus ojos están ocupados, pero tu cabeza va pidiendo historia, conversación, compañía. Ahí el pódcast tiene su terreno favorito: el "segundo plano" de tus actividades diarias.

En estos días volvió una idea que aparece cada cierto tiempo en la industria: que la palabra “pódcast” se va a quedar vieja, o que va a desaparecer, reemplazada por nombres más amplios como “show”, “programa” o “serie”. La chispa reciente fue un artículo de Infobae que plantea que el empuje del video y la pelea por presupuestos publicitarios está desdibujando lo que antes llamábamos pódcast.

Mi lectura es esta: el nombre se está estirando, sí. Pero la necesidad que hizo nacer el pódcast sigue intacta.

Video por todas partes… pero el “modo pódcast” sigue siendo audio

Es verdad que hoy mucha gente “consume pódcast” en plataformas de video. A veces lo que ven es una entrevista grabada en estudio; otras veces son clips cortos tomados como fragmentos de un episodio completo; otras veces es ya ese episodio completo con cámaras. Eso existe y va a seguir creciendo.

Y aquí viene el punto que no me parece negociable: cuando la vida te ocupa los ojos, el audio gana por diseño. No te exige pantalla. No te pide quedarte quieto. Te acompaña mientras haces cosas. 

YouTube ¿mirando o sin mirar?

En datos recientes de Edison Research: en The Infinite Dial 2025, Edison recoge que YouTube ya aparece como el servicio “más usado” por oyentes semanales de pódcast en Estados Unidos, por encima de Spotify y Apple Podcasts. Pero no dice si esas personas están mirando la pantalla todo el tiempo. Ese estudio no lo sabe. 

Ojo: que mucha gente “use YouTube” para “escuchar” pódcast no significa necesariamente que estén mirando la pantalla todo el tiempo. En la práctica, a menudo están dejando el video corriendo mientras hacen otra cosa. Y eso confirmaría la idea central: el pódcast, como hábito, vive cómodo en el segundo plano.

Entonces, ¿por qué se habla de “el fin” de la palabra?

Porque hay una tensión real: “pódcast” nació en 2004 con una idea muy clara de episodios escuchados bajo demanda, y hoy se usa para muchas cosas distintas. En 2026, “pódcast” puede ser:

  • Audio descargado bajo demanda, estilo episodio clásico.
  • Entrevista grabada en video y publicada como episodio.
  • Directo de streaming que luego se resube como “pódcast”.
  • Clips y resúmenes que viven en redes.

Cuando una palabra sirve para tantos formatos, pasa una de dos: o se rompe, o se vuelve paraguas. Yo diría que “pódcast” se ha vuelto paraguas.

La prueba: otros nombres se fueron más rápido

Hemos visto términos que parecían eternos y se apagaron:

  • Vlog, que quedó absorbido por “video” y “creador”.
  • Netbook, que se diluyó cuando los portátiles cambiaron de forma y propósito.
  • Microblogging, que casi nadie usa como palabra aunque la práctica siga.

“Pódcast”, en cambio, sigue vivo incluso cuando su origen técnico ya no define todo. Eso pasa cuando una palabra deja de ser una etiqueta tecnológica y se convierte en una etiqueta cultural: la gente no piensa en RSS; piensa en “me pongo esto y sigo con mi vida”.

¿Hay que cambiarle el nombre?

Las productoras y medios van seguramente a seguir vendiendo cada vez más producción de "pódcast". Algunas ya han intentado vender "Vodcast" como intento de involucrar al video en la palabra. Eso tiene sentido porque hay más compañías productoras de video que productoras de audio, y todas esas compañías juntas necesitan abrir el mercado y vender más. 

Y probablemente también van a probar nombres más como: “show”, “talk show digital”, “programa”, “serie”. Tiene sentido comercial que al final el nombre no sea tan importante cuando se trata de cerrar una venta. Pero para el oyente, “pódcast” todavía significa que hay una voz que te acompaña, a demanda, sin exigirte pantalla obligatoriamente. Esa promesa es fuerte. Es simple. Es útil.

Y ojo con esto: la tendencia del video no borra el pódcast. Más bien lo empuja a convivir con otras formas. Edison Research, por ejemplo, también viene destacando que el video está redefiniendo parte del consumo y del descubrimiento de pódcast. Si quieres ver ese ángulo resumido por Edison, está en su lista de hallazgos del año: Top 10 Findings of 2025.

Si produces pódcast en 2026, esto es lo que yo haría

  • Pensar el video como distribución, no como requisito obligatorio. Si suma, bien. Si te obliga a cambiar el corazón del formato, cuidado.
  • Cuidar el audio como producto principal. El video se perdona si es normalito. El audio malo espanta.
  • Diseñar para el segundo plano. Estructura clara, recordatorios suaves, y una narrativa que no necesite depender de “mira esto”.
  • Publicar en varias plataformas sin perder identidad. El nombre puede variar según el sitio. La experiencia tiene que sentirse consistente.

Pódcast con o sin video, pero nunca sin audio

No se está acabando la palabra “pódcast”. Lo que está pasando es que el formato creció y ahora vive en más lugares, con más formas.

El video va a seguir funcionando como altavoz. Pero el motor de todo esto sigue siendo el mismo: cuando tus ojos están ocupados y tu mente quiere contenido, el audio se queda con el turno.

¿Tú qué crees? ¿“Pódcast” ya se quedó corto como nombre, o sigue siendo una identidad útil? Te leo en comentarios.

Y si quieres ir a fondo con esto, mi libro “Todo sobre pódcast” entra en la parte técnica, histórica y práctica de cómo se construye un pódcast que la gente termina… y recomienda.


Bibliografía

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.
Normalmente me toma unos días responder los comentarios uno por uno.
:)

También puedes enviar tu comentario o pregunta por email a consultas@locutor.co.