El podcasting está muerto. O eso nos vienen diciendo desde hace años.
Primero, porque había demasiados pódcast. Después, porque Spotify cancelaba producciones y despedía personal. Más adelante, porque Google cerraba su aplicación de pódcast. Ahora, porque YouTube está ganando audiencia y la inteligencia artificial puede generar programas enteros sin necesidad de una persona frente al micrófono.
Pero según estimaciones atribuidas a eMarketer, la audiencia mundial de pódcast habría crecido de 507 millones de personas en 2023 a más de 619 millones en 2026.
La contradicción resulta divertida: cada vez que alguien anuncia el funeral del podcasting, aparecen más personas escuchándolo.
Para averiguar qué está ocurriendo, conviene separar tres preguntas: ¿cuánta gente consume pódcast?, ¿cuántos programas consiguen mantenerse activos? y ¿cuánto dinero genera realmente esta actividad?
La audiencia del podcasting sigue creciendo en 2026
La investigación The Infinite Dial 2026, publicada en marzo por Edison Research y SSRS, encontró que el 58 % de la población estadounidense de 12 años o más había escuchado o visto un pódcast durante el último mes.
Eso equivale a aproximadamente 167 millones de personas. El consumo semanal alcanzó el 45 %, unos 130 millones. Ambos porcentajes fueron los más altos registrados hasta entonces por el estudio.
También encontró que el 80 % de esa población había consumido un pódcast alguna vez.
Estos resultados proceden de una encuesta realizada en enero de 2026 a 2.050 personas, con ponderación para representar a la población estadounidense de 12 años o más.
Hay una precisión necesaria: Edison utiliza una definición que incluye tanto escuchar como ver pódcasts. Por eso, las cifras actuales no deben compararse automáticamente con mediciones antiguas centradas exclusivamente en audio.
Tampoco representan a todo el planeta. Las estimaciones mundiales dependen de metodologías distintas y no siempre utilizan la misma definición de oyente.
Lo que sí podemos afirmar es que, en uno de los mercados mejor estudiados, el consumo de pódcasts continúa creciendo.
La otra cifra: casi todos los pódcast han dejado de publicar recientemente
El crecimiento de la audiencia contrasta con otro dato.
En octubre de 2026, la firma Slice publicó The Podcast Census 2026, un análisis de los registros públicos de Podcast Index, uno de los directorios abiertos que recopilan información sobre pódcast distribuidos mediante RSS.
El RSS es el archivo que permite a las aplicaciones conocer qué episodios publica un programa, dónde encontrarlos y cuáles son sus datos básicos. Gracias a este sistema, un mismo pódcast puede distribuirse mediante diferentes aplicaciones sin tener que subir cada episodio manualmente a todas ellas.
Slice identificó 4.391.041 programas después de excluir duplicados, registros de prueba y otras entradas que no correspondían a programas independientes.
De ese total, solamente 413.475 habían publicado algún episodio durante los 90 días anteriores al 26 de septiembre de 2026.
Eso representa el 9,4 % de los programas registrados.
Si ampliamos el periodo a un año, el porcentaje de programas que publicaron al menos un episodio sube al 16,4 %.
Pero hay que tener cuidado con la palabra «inactivo». Un programa puede haber terminado su temporada, estar en vacaciones o haber completado una serie documental de duración limitada. Dejar de publicar no significa necesariamente haber fracasado.
También existen programas que distribuyen sus contenidos exclusivamente mediante plataformas de video y que no aparecen en los directorios RSS.
El estudio mide actividad de publicación, no éxito económico, satisfacción de las audiencias ni calidad editorial.
Muchos pódcast terminan antes del séptimo episodio
El mismo censo encontró algo que merece atención de cualquiera que esté pensando en comenzar un programa.
Entre los pódcast que habían dejado de publicar, el 24,4 % terminó después de un único episodio. Y el 56,5 % no llegó al séptimo.
El estudio también indica que solamente el 7,5 % de todos los programas analizados había publicado al menos cien episodios.
Estos números describen la continuidad de los proyectos, pero no explican por qué se detuvieron.
Algunas personas pudieron descubrir que producir episodios exigía más tiempo del previsto. Otras quizá completaron su objetivo inicial. También puede haber proyectos que perdieron financiación, equipos que se separaron o programas que cambiaron de formato.
No contamos con datos suficientes para atribuir todos esos casos a una misma causa.
Lo que sí permite concluir el censo es que publicar el primer episodio resulta mucho más común que sostener una producción durante meses o años.
Y aquí aparece una lección práctica: antes de invertir en micrófonos, cámaras o publicidad, conviene definir cuánto tiempo puede dedicarse a cada episodio, con qué frecuencia se publicará y qué objetivo tendrá el programa.
Un calendario realista puede resultar más útil que comprometerse a publicar diariamente sin contar con los recursos necesarios.
¿YouTube está acabando con los pódcast de audio?
En junio de 2026, Edison Research publicó The Podcast Consumer 2026, un estudio que encontró un cambio en la manera de consumir pódcast en Estados Unidos.
Según los datos correspondientes al tercer trimestre de 2025, el 82 % de quienes consumían pódcast semanalmente había visto video de pódcast, mientras que el 78 % había escuchado pódcast en formato exclusivamente sonoro.
Las categorías no son excluyentes. Una misma persona puede escuchar un episodio mientras conduce y ver otro cuando está en casa.
Por eso sería incorrecto sumar ambos porcentajes o interpretarlos como si representaran dos públicos completamente separados.
El crecimiento del video modifica la distribución y el descubrimiento de contenidos, pero no demuestra que el audio esté desapareciendo.
¿Entonces ahora todos necesitan cámaras?
No necesariamente.
Una entrevista puede beneficiarse de mostrar las expresiones de quienes participan. Un programa de demostraciones tecnológicas puede necesitar imágenes para explicar lo que ocurre. Una conversación entre varias personas también puede encontrar público en YouTube.
Pero una narración documental, un programa de ficción sonora o un episodio pensado para acompañar a alguien mientras camina puede funcionar perfectamente sin video.
Grabar video añade tareas: iluminación, encuadre, almacenamiento, edición de imagen y adaptación a las plataformas donde se publicará.
Antes de incorporar cámaras conviene preguntarse si esas tareas producirán un beneficio concreto para la audiencia y si el equipo podrá sostenerlas.
También existe una opción intermedia: producir el episodio principal en audio y utilizar fragmentos audiovisuales para darlo a conocer.
El formato debe responder a la experiencia que queremos ofrecer, no exclusivamente a la plataforma que tenga mayor crecimiento en determinado momento.
Spotify cerró producciones y Google Podcasts desapareció. ¿Eso significa que el negocio fracasó?
Uno de ellos es la reorganización de Spotify, que en junio de 2023 anunció cambios en su negocio de pódcast, incluida la integración de Gimlet y Parcast dentro de Spotify Studios y una reducción de aproximadamente 200 puestos relacionados con esa actividad.
En diciembre del mismo año, Spotify anunció una reducción general de aproximadamente el 17 % de su plantilla. Es incorrecto presentar ese segundo porcentaje como si correspondiera únicamente a empleos de podcasting.
Google, mientras tanto, retiró Google Podcasts durante 2024 y trasladó su apuesta hacia YouTube Music.
Estos movimientos muestran que las plataformas pueden cambiar de estrategia, reorganizar inversiones o abandonar aplicaciones. No demuestran por sí mismos que las personas hayan dejado de consumir pódcasts.
Para quienes producen programas, la enseñanza es distinta: depender completamente de una sola aplicación puede convertirse en un problema cuando esa empresa modifica sus prioridades.
Conviene comprender dónde se aloja el contenido, quién controla el archivo RSS, cómo se conserva el catálogo y qué alternativas existen para distribuirlo.
Una plataforma puede ser un canal de descubrimiento o de monetización. No necesariamente debe ser el único punto de contacto entre un programa y su audiencia.
¿Se puede ganar dinero con un pódcast en 2026?
La publicidad sigue creciendo, al menos en Estados Unidos.
El informe Internet Advertising Revenue Report, elaborado por IAB y PwC y publicado en abril de 2026, calculó que los ingresos publicitarios del podcasting estadounidense alcanzaron 2.862,2 millones de dólares durante 2025.
La cifra representa un crecimiento del 17,6 % respecto a 2024, cuando el mercado había generado 2.433,1 millones.
En 2023, el registro había sido de 1.925,2 millones de dólares.
Es una tendencia de crecimiento. Pero no responde una pregunta que interesa mucho más a quienes producen programas independientes: ¿cuánto de ese dinero llega a cada pódcast?
El informe mide ingresos publicitarios agregados. No demuestra que la mayoría de los programas tenga patrocinadores ni que sus creadores puedan vivir de esta actividad.
También utiliza una definición tradicional de publicidad en pódcast de audio. Parte de los ingresos asociados al video puede quedar fuera de esa categoría.
Audiencia no significa automáticamente ingresos
Un programa puede acumular miles de reproducciones y generar pocos ingresos si su audiencia se encuentra en mercados donde la publicidad paga menos, si no tiene anuncios disponibles o si la plataforma no ofrece mecanismos de monetización adecuados.
También puede ocurrir lo contrario: un pódcast especializado, con una audiencia relativamente pequeña, puede resultar atractivo para una empresa interesada en llegar a un grupo muy específico.
Por eso conviene distinguir las reproducciones, las personas que escuchan, los anuncios efectivamente servidos y los ingresos recibidos.
Son métricas diferentes.
El costo de producción también cuenta. Un programa que genera ingresos puede seguir perdiendo dinero si sus gastos de edición, investigación, alojamiento, colaboradores y promoción son superiores a lo que recibe.
¿Cuánto dinero dejan 10.000 reproducciones?
Un mismo pódcast puede recibir 10.000 reproducciones
en España, México o Estados Unidos y ganar cantidades
diferentes. La razón no está solamente en el CPM:
también importa cuántas reproducciones reciben
publicidad pagada y qué porcentaje del dinero
entrega la plataforma.
Los siguientes son tres ejemplos hipotéticos.
No representan los CPM promedio de estos países
ni predicen cuánto ganará un programa.
España
10.000 reproducciones
5.000 anuncios pagados
CPM bruto: US$5
Facturación publicitaria:
US$25
Plataforma (40 %):
US$10
Para el creador (60 %):
US$15
Producción: US$50
−US$35
Resultado del episodio
México
10.000 reproducciones
7.000 anuncios pagados
CPM bruto: US$10
Facturación publicitaria:
US$70
Plataforma (40 %):
US$28
Para el creador (60 %):
US$42
Producción: US$50
−US$8
Resultado del episodio
Estados Unidos
10.000 reproducciones
8.000 anuncios pagados
CPM bruto: US$20
Facturación publicitaria:
US$160
Plataforma (40 %):
US$64
Para el creador (60 %):
US$96
Producción: US$50
+US$46
Resultado del episodio
¿Por qué cambia tanto el resultado?
Primero:
no todas las reproducciones reciben anuncios pagados.
En estos ejemplos, la proporción de reproducciones
monetizadas es del 50 % en España,
del 70 % en México y del 80 % en Estados Unidos.
Segundo:
el CPM puede variar según la demanda publicitaria,
el país de la audiencia, el anunciante,
el tipo de campaña y el intermediario.
No existe una tarifa universal para cada país.
Tercero:
la plataforma puede retener una parte del dinero.
Aquí usamos un reparto ilustrativo del
60 % para quien crea el pódcast y el 40 %
para la plataforma. Otros programas utilizan
condiciones diferentes.
Y hay algo más:
algunos programas pueden recibir apenas
US$1 por cada mil anuncios monetizados,
o incluso menos, dependiendo del mercado
y de las condiciones comerciales.
Por eso conviene comprobar el CPM
efectivamente recibido, no solamente
el que aparece en una oferta publicitaria.
¿Qué puede hacer alguien que quiere vivir de su pódcast?
Antes de buscar más reproducciones, conviene
revisar cuánto dinero deja cada mil escuchas,
qué porcentaje de la audiencia recibe publicidad
y cuánto cuesta producir cada episodio.
También existen alternativas a depender
exclusivamente de los anuncios automáticos:
conseguir patrocinios directos, ofrecer
servicios relacionados con el contenido,
desarrollar productos propios o recibir
aportes voluntarios de la audiencia.
Cada opción exige trabajo y tiene riesgos,
pero permite explorar fuentes de ingresos diferentes.
Un pódcast pequeño puede ser sostenible.
Lo importante es que sus costos y su modelo
de ingresos sean compatibles con la audiencia
que realmente consigue.
Si estás comenzando o quieres mejorar tu proyecto,
el libro Todo Sobre Pódcast
ofrece conocimientos sobre planificación,
producción y publicación que pueden ayudarte
a tomar decisiones antes de invertir más
tiempo y dinero.
Y si quieres profundizar en los pagos
de las plataformas, también publicamos
el artículo
«Spotify promete dinero para pódcast
en Hispanoamérica: ¿cuánto se puede
ganar realmente?»
,
donde examinamos las condiciones
de monetización y sus limitaciones.
Nota metodológica: todos los escenarios son
simulaciones. Se supone un anuncio por reproducción
monetizada, un reparto publicitario del 60 %
para el creador y un costo de producción
de US$50 por episodio. Los resultados no
incluyen impuestos, comisiones adicionales
ni costos de comercialización.
La pregunta útil no es cuánto dinero mueve toda la industria, sino cuánto cuesta producir cada episodio, qué ingresos puede generar el proyecto y cuánto tiempo necesita para alcanzar sus objetivos.
Si hay más público y más dinero, ¿por qué tantos pódcasts dejan de publicar?
Imagina una ciudad donde cada año llegan más clientes a los restaurantes, pero nueve de cada diez establecimientos llevan meses sin abrir. ¿Diríamos que el negocio de la comida está muriendo o que algo está pasando con quienes intentan mantener sus restaurantes?
Con el podcasting encontramos una contradicción parecida. La audiencia aumenta, la publicidad crece y las grandes plataformas siguen invirtiendo en este formato. Pero solamente el 9,4 % de los programas registrados en el censo de Slice había publicado durante los últimos 90 días.
Eso no significa que el 90,6 % haya quebrado. Muchos programas nunca fueron negocios. Algunos terminaron sus temporadas y otros pudieron haber cumplido el objetivo para el que fueron creados.
El censo tampoco investigó las razones individuales por las que dejaron de publicar. Por eso no podemos afirmar que la falta de dinero sea la causa principal.
Más oyentes no significa más oyentes para cada programa
Cuando aumenta el público de una industria, sus participantes no reciben necesariamente una parte proporcional de ese crecimiento.
Una persona puede comenzar a escuchar pódcasts y dedicar todo su tiempo a dos programas que ya conoce. Otra puede descubrir nuevos contenidos exclusivamente mediante las recomendaciones de YouTube o Spotify.
El crecimiento de la audiencia total no garantiza que los programas nuevos consigan visibilidad.
La competencia tampoco se limita a otros pódcast. Cada episodio necesita encontrar espacio entre videos, música, redes sociales y otras formas de entretenimiento.
¿Quién se queda con los miles de millones de dólares?
Según IAB y PwC, la publicidad en pódcasts generó 2.862 millones de dólares en Estados Unidos durante 2025.
Pero esa cantidad no se reparte por igual entre todos los programas existentes.
El dinero puede pasar por agencias publicitarias, plataformas tecnológicas, redes comerciales y empresas productoras antes de llegar a quienes crean el contenido. Las condiciones dependen de cada contrato y modelo de comercialización.
También existe una diferencia entre tener audiencia y disponer de publicidad vendida. Un episodio puede acumular reproducciones sin generar ingresos si no tiene anunciantes o si las condiciones de monetización no se cumplen.
Una investigación de Podcastquery publicada en septiembre de 2026 encontró que nueve plataformas de alojamiento orientadas a la comercialización empresarial concentraban el 51,41 % de los programas presentes en los cien primeros puestos de las listas de Apple Podcasts analizadas, aunque alojaban solamente el 3,35 % de los canales registrados en Podcast Index.
Es una muestra de la presencia de grandes operadores entre los programas más visibles. Pero no demuestra qué porcentaje del dinero publicitario reciben esas empresas ni cuánto llega a cada creador.
Para responder con precisión quién se queda con los ingresos necesitaríamos información sobre contratos, comisiones y pagos efectivos que los informes generales de publicidad no proporcionan.
¿Y qué posibilidades tiene un pódcast independiente?
Un programa independiente no necesita competir necesariamente por millones de reproducciones. Puede construir una audiencia especializada y buscar ingresos mediante patrocinios directos, aportes de su comunidad, suscripciones o productos y servicios relacionados con su contenido.
Cada alternativa exige condiciones diferentes. La publicidad automática depende del volumen de reproducciones y de la demanda de anunciantes. Los patrocinios directos requieren encontrar empresas interesadas en una audiencia concreta. Las suscripciones necesitan personas dispuestas a pagar por el contenido.
También hay pódcasts que no buscan ingresos directos. Pueden servir para compartir conocimientos, desarrollar una comunidad o apoyar una actividad profesional.
Por eso, antes de preguntarse cuánto dinero puede generar un pódcast, conviene definir para qué existe y qué resultado justificaría el tiempo dedicado a producirlo.
El crecimiento del podcasting ofrece oportunidades, pero no elimina los costos ni garantiza que cada proyecto encuentre una audiencia suficiente.
La inteligencia artificial ya está en el podcasting, pero ¿está reemplazando a quienes crean?
Existe evidencia de que la IA se está incorporando a distintas tareas de producción y de que la audiencia tiene opiniones diferentes según el uso que se le dé.
El estudio The Podcast Consumer 2026 encontró que el 69 % de las personas encuestadas dentro del grupo de consumidores semanales de pódcast aprobaba utilizar inteligencia artificial para investigar temas o generar ideas.
Al mismo tiempo, el 62 % consideraba que la IA podía amenazar la credibilidad de los pódcast y el 59 % veía un riesgo para la creatividad.
Es decir, utilizar IA como herramienta de trabajo no provoca necesariamente la misma reacción que delegarle la elaboración del contenido.
Una aplicación puede ayudar a transcribir entrevistas, localizar errores de grabación o preparar materiales de producción. También puede generar textos y voces sintéticas.
Pero verificar la información, decidir qué publicar y asumir la responsabilidad editorial siguen siendo tareas que necesitan supervisión humana.
¿Cuántos pódcast están automatizados?
El censo de Slice aporta una aproximación, aunque con limitaciones.
Entre los canales incorporados a Podcast Index desde 2023, identificó 22.165 que cumplían criterios compatibles con automatización o publicación masiva, aproximadamente el 1,7 % de ese conjunto.
Entre los canales detectados por primera vez en 2026, los clasificados de esa manera concentraban el 10,1 % de los episodios registrados.
Pero automatización no equivale necesariamente a generación mediante IA.
Un medio puede publicar automáticamente grabaciones producidas por personas. Un sistema también puede distribuir numerosos episodios de un catálogo antiguo.
Slice utiliza patrones de frecuencia y volumen para identificar posibles canales automatizados. No analiza cada episodio para determinar si su voz, guion o investigación fueron generados por inteligencia artificial.
Por eso esos porcentajes no pueden presentarse como la proporción de pódcast creados por IA.
La pregunta sigue abierta: ¿cuánta producción automatizada llegará a las audiencias y qué efecto tendrá sobre el descubrimiento, la confianza y la monetización?
¿Qué está pasando con los pódcast en español?
Esta pregunta merece especial atención porque las cifras de Estados Unidos suelen presentarse como si describieran a todo el mundo.
El censo de Slice encontró que el 15,4 % de los programas registrados en Podcast Index tenía el español como idioma declarado, pero los programas en español representaban solamente el 5,7 % de los que habían publicado durante los 90 días analizados.
La diferencia es considerable, aunque no permite afirmar que el 94,3 % de los pódcast en español haya fracasado.
Las cifras dependen de cómo cada programa declara su idioma, de la cobertura del directorio y de la definición de actividad utilizada.
Tampoco podemos saber, a partir de esos porcentajes, cuántos programas pertenecen a Colombia, México, Argentina o España, ni cómo se distribuyen sus audiencias.
Lo que sí aparece es una oportunidad de investigación: conocer por qué tantos programas dejan de publicar, qué modelos de producción logran sostenerse y qué fuentes de ingresos funcionan en los diferentes mercados hispanohablantes.
Sería un error trasladar directamente las tarifas publicitarias o los hábitos de consumo estadounidenses a proyectos que producen contenido en español.
Lo que esto significa para quienes producen pódcast
Los datos permiten descartar una idea: el podcasting no está desapareciendo como forma de consumo. Hay más personas que escuchan o ven estos contenidos y el mercado publicitario estadounidense continúa creciendo.
Pero tampoco permiten asegurar que comenzar un pódcast sea un camino fácil hacia una audiencia numerosa o unos ingresos estables.
La dificultad está en construir un proyecto que pueda mantenerse.
Si estás pensando en comenzar, conviene definir primero a quién quieres llegar y qué ofrecerá tu programa. Después, calcular cuánto tiempo y dinero necesitarás para producirlo. La frecuencia de publicación debe corresponder a tus recursos, no a una expectativa abstracta de crecimiento.
Si ya tienes un pódcast, vale la pena revisar las estadísticas que realmente ayudan a tomar decisiones: la evolución de la audiencia, el rendimiento de los episodios, la distribución geográfica de las reproducciones y los costos de producción.
La incorporación de video debe evaluarse como una decisión de producción. La inteligencia artificial puede reducir determinadas tareas, pero requiere verificación. Y la monetización necesita un modelo que tenga sentido para el tamaño y las características de la audiencia.
En TodoSobrePodcast.com abordamos estas preguntas desde la producción y la distribución de pódcasts. El libro Todo Sobre Pódcast forma parte de ese trabajo de explicar cómo crear, publicar y desarrollar un proyecto sonoro con conocimientos prácticos.
Los datos de 2026 añaden una razón para prestar atención a la planificación: comenzar un pódcast es relativamente accesible. Mantenerlo requiere decisiones que van mucho más allá de comprar un micrófono.
Entonces, ¿el podcasting está muerto?
No. Pero que el podcasting crezca no significa que todos los pódcasts puedan sobrevivir.
Las cifras muestran que hay más audiencia y que la publicidad genera mayores ingresos. También muestran que una enorme cantidad de programas ha dejado de publicar.
Lo que todavía no sabemos es cuántos abandonaron por falta de dinero, cuántos terminaron voluntariamente y cuántos simplemente cambiaron de formato.
Tampoco podemos afirmar que el crecimiento de la publicidad beneficie por igual a quienes producen contenidos independientes y a las grandes empresas del sector.
Para quien quiere comenzar un pódcast, la pregunta no debería ser si todavía queda público. La pregunta es cómo construir un programa que pueda mantenerse el tiempo suficiente para encontrarlo.
Porque publicar el primer episodio es relativamente sencillo. Conseguir que exista el episodio número cien requiere otra clase de planificación.
Y tú, ¿qué opinas?
Si tienes un pódcast, ¿qué ha sido más difícil: conseguir que la gente lo descubra o encontrar el tiempo y el dinero para seguir produciéndolo?
Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.
Bibliografía y fuentes consultadas