Analizar 418 pódcasts presentes en los rankings de Spotify de cinco países permite ver algo que suele perderse cuando nace un programa: elegir el tema es apenas una de las decisiones.
“Quiero hacer un pódcast de tecnología”.
Bien. ¿Para qué?
¿Para que quien escucha entienda las noticias tecnológicas? ¿Para enseñarle a usar herramientas? ¿Para conversar sobre ellas? ¿Para ayudarle a decidir qué comprar? ¿Para entretenerse hablando de tecnología?
Todos esos programas podrían terminar bajo una categoría parecida y ser, en la práctica, productos completamente diferentes.
Esta distinción aparece en Anatomía del podcast visible, un trabajo del Lab de Tendencias de Podcasting y Culturas de la Escucha dirigido por María José Ortiz Martínez, desarrollado a partir del curso Audiencias de lo Sonoro de la Pontificia Universidad Javeriana.
El estudio propone observar un pódcast mediante varias preguntas que van mucho más allá de su categoría temática. Nosotros podemos convertir ocho de ellas en una herramienta sencilla para revisar una idea antes de encender el micrófono.
Primero: de dónde salen estos datos
Antes de utilizarlos hay que entender qué representan.
El 8 de septiembre de 2026, el laboratorio tomó los 100 primeros puestos del ranking de pódcasts de Spotify en Colombia, México, Argentina, España y Estados Unidos. Eso produjo 500 posiciones correspondientes a 418 pódcasts diferentes, porque algunos aparecían simultáneamente en más de un mercado.
El ranking aportó la posición, el mercado y la fecha de observación. El equipo investigó después los programas mediante descripciones oficiales, feeds, información de productores, medios y otras fuentes documentales. Con esas evidencias construyó una clasificación que distingue, entre otras cosas, territorio temático, propuesta de escucha, registro discursivo, dispositivo editorial, configuración de host, productor, estructura editorial y fuente de legitimidad.
La investigación comenzó en mayo de 2026 con una primera clasificación realizada por estudiantes del curso Audiencias de lo Sonoro de la Pontificia Universidad Javeriana. Esa base se conservó como antecedente y posteriormente fue revisada, normalizada y auditada. Según el documento metodológico, la inteligencia artificial participó en tareas de ordenamiento, investigación y auditoría; las decisiones humanas y las rectificaciones conservaron trazabilidad.
El método también distingue entre información observada directamente, resultados calculados, clasificaciones inferidas a partir de documentos e interpretaciones construidas posteriormente.
Hay una advertencia necesaria: este estudio no mide audiencia. Una posición en el ranking no equivale a una cantidad determinada de oyentes, reproducciones, minutos escuchados o ingresos. Tampoco podemos decir que una característica causa una mejor posición. Y como septiembre corresponde a un único corte, todavía no permite hablar de tendencias temporales.
Lo que sí tenemos es una fotografía bastante amplia de los productos que consiguieron visibilidad en esos cinco rankings durante una fecha concreta.
1. ¿De qué habla tu pódcast?
Esta es la pregunta que casi todo el mundo responde primero.
El laboratorio la denomina territorio temático principal. Entre sus categorías aparecen cultura y sociedad, crimen, comedia, noticias y asuntos públicos, desarrollo personal, negocios, ciencia y tecnología, deportes, salud, ficción y otras.
En las posiciones estudiadas, cultura y sociedad representó el 22,7 % de los casos clasificados; crimen, investigación y misterio, el 20,5 %; comedia, el 13,7 %; y noticias y asuntos públicos, el 12,8 %.
Estos porcentajes no dicen qué tema deberías elegir. Tampoco indican qué categorías tienen más audiencia.
Sirven para entender algo más básico: el tema describe el territorio donde competirá tu propuesta, pero todavía no explica qué producto estás haciendo.
Por eso la segunda pregunta resulta más interesante.
2. ¿Qué le propones hacer a quien escucha?
El laboratorio utiliza el concepto Job to Be Done, o JTBD, que podemos entender aquí como el “trabajo de escucha” que propone el programa.
Las posibilidades incluyen entretener o escapar, hacer compañía, entender el mundo, aprender algo, tomar una decisión, mejorar algún aspecto personal, explorar experiencias o identidad, investigar un caso, participar de una comunidad o seguir un fandom.
En la muestra, entretener o escapar fue la propuesta principal del 31,2 % de los casos clasificados. Entender el mundo apareció en el 22 %. Investigar o seguir un caso y explorar experiencias o identidad alcanzaron cada uno el 10,2 %.
Pero un ejemplo muestra mejor para qué sirve esta clasificación.
El laboratorio encontró 84 pódcasts de crimen, investigación y misterio cuya propuesta de escucha pudo clasificar. El 48,8 % proponía principalmente investigar o seguir un caso. El 44 % proponía entretener o servir como escape.
Hablan de territorios parecidos. No prometen la misma experiencia.
Así que “quiero hacer un pódcast de crimen” todavía deja pendiente una pregunta:
¿qué quieres que haga la persona mientras te escucha?
3. ¿Cómo vas a decirlo?
El tema y el propósito tampoco determinan necesariamente la manera de hablar.
El estudio separa el registro discursivo: informativo, analítico, explicativo o pedagógico, reflexivo, argumentativo, confesional, humorístico, narrativo, motivacional, devocional o performativo, entre otras posibilidades.
Esto permite distinguir dos programas que comparten tema y propósito.
Un pódcast sobre inteligencia artificial puede informar sobre lo ocurrido durante la semana. Otro puede explicar cómo funciona una tecnología. Otro puede argumentar una posición sobre sus efectos sociales.
El asunto puede ser el mismo. La relación con quien escucha cambia.
Una pregunta útil antes de grabar sería entonces: cuando alguien termine un episodio, ¿habremos informado, explicado, analizado, narrado, argumentado o hecho alguna combinación deliberada de esas cosas?
4. ¿Cómo estará armado?
Aquí aparece una distinción que en podcasting suele desdibujarse.
El laboratorio llama dispositivo editorial a la forma que organiza el programa. Puede ser conversación, entrevista, narración guionada, reportaje o documental, debate, magazine, monólogo, ficción dramatizada o una combinación.
En la fotografía de septiembre, la conversación representó el 28,6 % de los programas con esta variable clasificada; la entrevista, el 25,1 %; y la narración guionada, el 19,2 %.
Hay un resultado especialmente interesante. Entre las posiciones Top 20 de cada mercado, la entrevista representó el 30,5 % de los casos clasificados, frente al 20,7 % entre las posiciones 21 y 100.
Con la conversación ocurrió algo completamente distinto: 27,4 % en Top 20 y 27,5 % en el resto.
Eso no demuestra que entrevistar haga subir un pódcast. El propio estudio advierte que las diferencias son descriptivas y no causales.
Lo útil es otra cosa: entrevistar y conversar son decisiones editoriales diferentes.
Invitar a alguien y preguntarle por su trabajo no produce necesariamente el mismo programa que reunir regularmente a dos personas para desarrollar una conversación.
5. ¿Quién conduce?
También conviene decidir la arquitectura humana del programa.
Entre los pódcasts cuya configuración de conducción pudo clasificarse, el 60,7 % tenía un host único. Los cohosts estables representaron el 24,4 % y los ensambles o paneles, el 10,1 %.
Otra vez: 60,7 % no significa que debas trabajar en solitario.
La cifra sirve como referencia para pensar qué necesita tu propuesta.
Una persona puede controlar con precisión el ritmo y la estructura de un ensayo sonoro. Dos voces pueden desarrollar una relación reconocible. Una mesa permite confrontar perspectivas, pero también exige administrar turnos, ritmo y participación.
La pregunta correcta no es “¿cuántos micrófonos usan los pódcasts populares?”.
Es: ¿cuántas voces necesita realmente este programa?
6. ¿Por qué alguien debería concederte autoridad para hablar?
Esta pregunta puede resultar incómoda. Precisamente por eso sirve.
El laboratorio estudia la fuente de legitimidad percibida. Entre sus categorías aparecen experiencia profesional, criterio periodístico o editorial, reconocimiento público, experiencia vivida, respaldo institucional, acceso a protagonistas y familiaridad acumulada de quien crea el programa.
El término necesita una precisión: legitimidad no significa que una persona diga la verdad ni certifica la calidad de la información. Describe desde dónde se presenta editorialmente la autoridad de esa voz.
Entre 371 programas con esta variable clasificada, la fuente más frecuente fue la familiaridad acumulada de quien crea el programa: 28,3 %. El criterio periodístico o editorial representó el 18,1 % y la celebridad o reconocimiento público, el 12,9 %.
Este resultado permite desmontar una idea frecuente: empezar sin fama no significa empezar sin una posible fuente de autoridad.
La familiaridad también se construye.
Una voz recurrente puede desarrollar con el tiempo una relación reconocible con su audiencia. Los datos no permiten afirmar que eso produzca más escuchas, pero sí muestran que esa forma de legitimidad aparece con frecuencia entre los programas estudiados.
7. ¿Qué estructura sostiene el pódcast?
No todos los programas nacen ni funcionan de la misma manera.
El estudio distingue creadoras y creadores independientes, estudios y productoras, redes digitales, medios periodísticos, radio, televisión, plataformas, marcas, instituciones y estructuras híbridas.
Entre los programas cuyo entorno editorial pudo identificarse, el 50,1 % operaba como creador o autor independiente.
Hay un resultado todavía más útil: entre las posiciones Top 20, los independientes representaban el 50 %. Entre el resto, el 51,9 %.
Prácticamente no hay diferencia descriptiva en esa comparación.
No podemos concluir que trabajar de manera independiente ayude a entrar al Top 20. Tampoco que pertenecer a una gran organización sea requisito para conseguir visibilidad.
La decisión vuelve entonces al proyecto: ¿qué puedes producir por tu cuenta y qué necesitarías obtener de una productora, una red, un medio o una organización?
8. ¿Desde dónde quieres circular?
Internet permite distribuir un pódcast mundialmente. Eso no significa que todos los programas circulen de la misma manera entre mercados.
De los 418 pódcasts únicos observados, 369, el 88,3 %, aparecieron en uno solo de los cinco mercados estudiados. Apenas 49, el 11,7 %, aparecieron en dos o más.
Esos 49 programas ocuparon 131 de las 500 posiciones observadas, el 26,2 %.
El estudio encontró además que la parte superior de los rankings tenía mayor presencia de producción doméstica: entre las posiciones Top 20 cuyo país de producción pudo establecerse, 90,3 % eran domésticas. Entre las posiciones 21 a 100, la proporción fue 77,1 %.
Eso tampoco demuestra que Spotify favorezca contenido local ni que las audiencias prefieran necesariamente programas nacionales. El estudio advierte expresamente que los datos no permiten atribuir el resultado al algoritmo ni a una preferencia de quienes escuchan.
Pero sí plantea una decisión que merece hacerse desde el comienzo:
¿estás creando principalmente para una comunidad o mercado concreto, o quieres que el programa pueda circular entre varios países?
Idioma, referencias culturales, selección de temas, invitados y contexto pueden cambiar según la respuesta.
Las ocho preguntas juntas
Antes de comprar otro micrófono, diseñar la portada o grabar el episodio cero, intenta completar estas frases:
- Mi pódcast habla principalmente de...
- Quiero que quien lo escucha pueda...
- La manera principal de contar será...
- La estructura de los episodios será...
- La conducción estará a cargo de...
- La autoridad de nuestra voz provendrá de...
- El programa funcionará como un proyecto...
- Queremos hablar principalmente desde y para...
Si algunas respuestas cuestan, eso puede ser más útil que encontrar inmediatamente una respuesta.
Obliga a separar decisiones que solemos mezclar bajo una frase como “quiero hacer un pódcast sobre...”.
Lo que esto significa
Los datos de Anatomía del podcast visible no entregan una receta para conseguir audiencia. Tampoco permiten copiar las características del Top 20 y esperar el mismo resultado.
Su utilidad está en otra parte.
Ofrecen un vocabulario para diseñar un pódcast con mayor precisión.
Elegir “tecnología”, “historia”, “crimen” o “bienestar” resuelve apenas la primera pregunta. Todavía quedan por decidir la promesa de escucha, la manera de contar, la estructura, las voces, la fuente de autoridad, el entorno de producción y el mercado con el que queremos relacionarnos.
Un pódcast empieza a tomar forma cuando podemos responder esas preguntas sin recurrir simplemente al nombre de una categoría.
Créditos y metodología
Este artículo utiliza como fuente principal Anatomía del podcast visible, del Lab de Tendencias de Podcasting y Culturas de la Escucha, dirigido por María José Ortiz Martínez, Mingo.
La investigación se originó en mayo de 2026 a partir del trabajo de estudiantes del curso Audiencias de lo Sonoro de la Pontificia Universidad Javeriana. El documento metodológico explica que las clasificaciones posteriores incorporaron investigación documental, normalización, auditoría, asistencia de inteligencia artificial y revisión humana, conservando trazabilidad de las rectificaciones.
Félix Riaño participó como revisor externo y colaborador en el proceso de discusión metodológica. Los documentos del proyecto agradecen su participación en la conversación entre la experiencia de producción sonora y el trabajo realizado desde el aula. El análisis y la redacción de este artículo son responsabilidad de ElSiglo21esHoy.com.
Las cifras utilizadas corresponden al corte del 8 de septiembre de 2026: Top 100 de pódcasts de Spotify en Colombia, México, Argentina, España y Estados Unidos, para un total de 500 posiciones y 418 pódcasts únicos. El cierre documental de la versión V6.1 se realizó el 30 de septiembre de 2026.
Los rankings no equivalen a audiencia, reproducciones, tiempo de escucha ni éxito económico. Los resultados describen esa muestra y esa fecha y no establecen relaciones causales entre las características de un pódcast y su posición.
Bibliografía
- Ortiz Martínez, María José (Mingo). Anatomía del podcast visible. Lab de Tendencias de Podcasting y Culturas de la Escucha. Septiembre de 2026.
- Lab de Tendencias de Podcasting y Culturas de la Escucha. Anatomía del podcast visible: metodología breve, diccionario operativo, taxonomía V6.1 y resultados consolidados de septiembre. Versión 6.1. Corte de ranking: 8 de septiembre de 2026. Cierre documental: 30 de septiembre de 2026.
- Pontificia Universidad Javeriana. Curso Audiencias de lo Sonoro, origen de la primera capa de clasificación del monitor, mayo de 2026.
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